
Esta tradición se remonta a cuatro siglos atrás, cuando por una normativa de la colonia, se dispuso la realización de rodeos periódicos que permitieran llevar un control de la propiedad del ganado y evitar conflictos entre los dueños de los animales. Así, cada primavera y cada otoño, en el cambio de las inviernadas a las veranadas y viceversa, debían reunirse todos los animales, separar a los machos de las hembras, las hembras con sus potrillos, marcar a los potrillos de más de un año y castrar a los machos, todo ello en presencia de la autoridad que debía llevar un conteo de las cabezas de ganado.
Los orígenes de esta celebración se remontan a las tradiciones nómadas de pastoreo trashumante que ya hace miles practicaron los habitantes originarios de la cordillera, cuando seguían a las poblaciones de guanacos siguiendo los mejores pastos, de las tierras bajas del valle durante el invierno (inviernadas) a las vegas de alta montaña durante el verano (veranadas). Actualmente, todavía se mantienen las mismas rutas milenarias y las mismas zonas de pastoreo, tal como lo demuestran los innumerables hayazgos arqueológicos del territorio cordillerano (puntas de flecha, raspadores, material lítico, aleros, pircas, casas de piedra...).
Para mayor información, puede contactarse al Presidente de la Sociedad de Talajeros de Villa Paulina, el Sr. Marco Berrioz : 099-3478509
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